
España volvió a Wembley y lo hizo a lo grande. La selección dirigida por Luis de la Fuente se impuso 3-2 a Inglaterra en un partido vibrante, de esos que parecen tener escrito un guion diferente en cada minuto. La Roja llegó a estar por debajo en el marcador, pero terminó imponiendo su calidad, personalidad y capacidad de reacción para arrancar con una victoria de enorme peso.
El inicio no pudo ser mejor para España. Apenas habían pasado dos minutos cuando Lamine Yamal aprovechó un error de la defensa inglesa, encaró al guardameta y definió con mucha tranquilidad para poner el 0-1. El tanto confirmó una vez más la personalidad de una selección que no parece intimidarse ante ningún escenario y que encontró espacios para hacer daño durante buena parte del primer tiempo.
Pero Inglaterra reaccionó y logró darle la vuelta al encuentro antes del descanso. Anthony Gordon apareció para establecer el empate y poco después Harry Kane participó en la jugada que terminó con el segundo tanto inglés, tras un desvío de Marc Cucurella. España había generado ocasiones para ampliar su ventaja, pero se marchó al vestuario perdiendo 2-1 y con la obligación de volver a encontrar su mejor versión.
La segunda parte pudo comenzar todavía peor para los españoles. Inglaterra tuvo la oportunidad de marcar el tercero desde el punto penal, pero Harry Kane estrelló su lanzamiento contra el travesaño. Fue un golpe de fortuna para España, pero también un punto de inflexión. A partir de allí, la Roja comenzó a recuperar terreno y Luis de la Fuente movió sus piezas buscando una reacción que terminaría llegando.
Álex Baena, recién ingresado al terreno de juego, fue fundamental. El futbolista español apareció para marcar el 2-2 y devolverle la vida a una España que ya comenzaba a sentirse nuevamente cómoda con la pelota. El empate cambió por completo el ambiente del partido y obligó a Inglaterra a retroceder mientras los campeones del mundo iban en busca del golpe definitivo.
Y ese golpe llegó de los pies de Mikel Oyarzabal. El atacante recibió una gran asistencia de Baena y definió con categoría para colocar el 2-3. Oyarzabal volvió a aparecer ante Inglaterra en Wembley, varios años después de haber marcado el gol que le dio a España la Eurocopa. Una coincidencia perfecta para una noche en la que el delantero volvió a convertirse en protagonista frente al mismo rival.
Inglaterra intentó reaccionar en los minutos finales, pero España supo resistir y proteger una ventaja que había conseguido después de remar contra corriente. No fue una victoria perfecta, porque la Roja también sufrió y cometió errores, pero sí fue una demostración de carácter. En Wembley, España volvió a ganar, remontó un partido complicado y dejó claro que su fútbol sigue teniendo argumentos para competir contra cualquiera.