
El Paris Saint-Germain conquistó la 51.ª edición de la Supercopa de la UEFA tras derrotar 2-1 al Aston Villa en el Red Bull Arena de Salzburgo, Austria. El conjunto francés, vigente campeón de la UEFA Champions League, revalidó la corona europea obtenida en 2025 y sumó el 61.º trofeo oficial de su historia.
El choque en tierras austriacas estuvo marcado por el duelo táctico en los banquillos entre Luis Enrique y Unai Emery. Ambos entrenadores no se enfrentaban en una definición continental desde la histórica e imborrable remontada del FC Barcelona ante el PSG en marzo de 2017 (6-1 en el Camp Nou), cuando Luis Enrique dirigía al conjunto catalán y Emery comandaba al cuadro parisino.
Nueve años después, la historia volvió a sonreírle al técnico asturiano, esta vez desde el banquillo parisino. El PSG tomó el control del balón desde el inicio y abrió el marcador al minuto 20 por medio de Khvicha Kvaratskhelia, quien enganchó hacia el centro y sacó un potente remate con pierna derecha para vencer al guardameta Maarten Bizot.
El Aston Villa, campeón de la UEFA Europa League, reaccionó mediante transiciones rápidas antes del descanso. A los 45 minutos, el juvenil de 17 años Brian Madjo aprovechó un centro pasado de John McGinn para definir de zurda y poner el 1-1 parcial, convirtiéndose en el goleador más joven en la historia del certamen.
En el complemento, la profundidad ofensiva del PSG terminó por romper la pizarra defensiva trazada por Emery. Al minuto 61, Ousmane Dembélé filtró un balón para Désiré Doué, quien definió con precisión ante la salida del arquero. Aunque la acción fue invalidada inicialmente por fuera de juego, el VAR terminó ratificando la posición habilitada de Matty Cash para convalidar el 2-1 definitivo.
Con este triunfo, el Paris Saint-Germain no solo reafirma su hegemonía en el continente y suma un nuevo título a sus vitrinas, sino que también consolida el proyecto de Luis Enrique de cara a una temporada exigente. Por su parte, el Aston Villa de Unai Emery deja una grata impresión en su regreso a las grandes citas europeas, demostrando que tiene los argumentos tácticos y futbolísticos para competir al máximo nivel frente a los gigantes del fútbol mundial.