
El descontento de Maikel García con la organización escuala es de conocimiento público. En repetidas ocasiones ha pedido a la gerencia un movimiento para ser traspasado, manifestando su interés en jugar con los Navegantes del Magallanes o los Caribes de Anzoátegui. Sin embargo, nadie entrega a un pelotero de su calibre sin recibir una valiosa compensación a cambio; es la pieza ideal para reforzar múltiples áreas del equipo en un cambio, y esas altas pretensiones podrían frenar sus aspiraciones de vestir otra camiseta. Aunque «El Barrendero» afirmó que estaría dispuesto a uniformarse de nuevo con los Salados por respeto a la fanaticada guairista, su compromiso no es el mismo. Esto deja su futuro en el aire: si la directiva no resuelve las diferencias con él ni concreta un traspaso, existe la posibilidad real de no volver a ver a Maikel García en la LVBP.
LAS ASPIRACIONES DE TIBURONES
Luego de que el pelotero mostrara interés por vestir la camiseta eléctrica, el gerente deportivo de los Navegantes del Magallanes, Federico Rojas, entabló contacto con la directiva escuala para conocer las pretensiones por el grandeliga. Sin embargo, Rojas declaró que el paquete de jugadores exigido por La Guaira para concretar la transacción podría desestabilizar la columna vertebral de la Nave. Es comprensible que Tiburones tase tan alto a una de sus principales figuras, pero si verdaderamente aspiran a concretar su salida, deberán flexibilizar sus exigencias, pues ningún equipo en la liga parecería dispuesto a asumir un precio tan elevado
EL ALTO PRECIO DE ADQUIRIR A MAIKEL GARCÍA
Para cualquier franquicia, adquirir a Maikel García exigiría desprenderse de un valioso paquete de activos: lanzadores estables, prospectos cotizados y peloteros de juego diario en la LVBP. Entregar tal profundidad a cambio de un grandeliga con restricciones (sujeto a las negativas de Kansas City, el cansancio acumulado o una llegada tardía en diciembre) convierte la transacción en un enorme riesgo. Aunque el impacto de «El Barrendero» al estar en el terreno sea indiscutible, estas condicionantes hacen que un traspaso parezca, hoy por hoy, prácticamente inviable.